La reciente noticia sobre la alianza entre Filenet y Cognos, para ofrecer a sus clientes conjuntamente FileNet P8 (BPM) y Cognos 8 (BI), vuelve a plantear el dilema sobre la posibilidad de unir de manera eficiente las soluciones de BI con las de BPM. Las empresas demandan que se vincule la toma de decisión al workflow existente para mejorar la gestión del negocio. Sin embargo, existen dificultades reales en la integración de ambos sistemas que deben tenerse en cuenta y a que se analizan en este artículo.

Con demasiada frecuencia BPM se ha utilizado como sinónimo de workflow y una de las personas que más se ha esforzado en aclarar la diferencia entre ambos conceptos ha sido Chris Preston, Director de Marketing de las solucines de BPM de FileNet, y al que se cita en este artículo: «workflow se centra en automatizar tareas humanas insertadas en los procesos de un negocio, pero esto no es suficiente ya que la mejora de un proceso no sólo gira en torno a reducir al mínimo la intervención humana, sino también a reducir los pasos, agilizar el proceso y disminuir los costes. Son estos incrementos en la productividad la clave de lo que se denomina «process improvement» (mejora del proceso).»

Business Process Improvement (BPI) es la respuesta para muchas empresas que han determinado como ineficientes sus procesos de negocio, y parte de la idea de cambiar la manera de trabajar, redefiniendo las metas estratégicas de la organización y alineando los procesos de negocio. O lo que dicho de otra manera sería: unir las capacidades del tradicional BI con las específicas del BPM.

La unión entre BI y BPM está dando dar lugar a lo que Connie Moore, analista de Forrester, llama «Process to Data» (P2D).

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