Six Sigma es una metodología de gestión de la calidad, centrada en el control de procesos, cuyo objetivo es lograr disminuir el número de ‘defectos’ en la entrega de un producto o servicio al cliente. David Silverstein, CEO de Breakthrough Management Group, una consultora especializada en la implantación de Six Sigma en las organizaciones, aboga en este artículo por una estrecha colaboración entre los responsables de BPM y los encargados de desarrollar dicha metodología como clave segura de éxito.

La meta de Six Sigma es llegar a un máximo de 3,4 ‘defectos’ por millón de instancias, entendiéndose como ‘defecto’, cualquier instancia en que un producto o un servicio no logra cumplir los requerimientos del cliente. Obtener 3,4 defectos en un millón es una meta bastante ambiciosa si se considera que normalmente en un proceso el porcentaje de ‘defectos’ es cercano al 10%, o sea 100.000 ‘defectos’ en un millón de instancias. 3,4 ‘defectos’ en un millón es casi decir ‘cero defectos’.

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