El BRM (Business Rules Management) y el BPM (Business Process Management) tienen como objetivo común mejorar la productividad. Mientras que el BRM se orienta a la automatización de decisiones, el BPM se centra en estructurar y orquestar los procesos. Cuando las decisiones que conducen los procesos necesitan ser automatizadas, combinar BRM y BPM crea una completa automatización de toda la secuencia de procesos implicados en la mejora de la productividad.

Cada hora un accidente afecta a una propiedad o a una persona cubierta por una póliza de seguro, el cliente rellena el correspondiente formulario de siniestro y una secuencia de procesos se activa para evaluar, determinar, tasar, y validar esta demanda.

Secuencias parecidas de procesos se producen en nuestras vidas a diario cuando solicitamos una póliza de seguro, una hipoteca, solicitamos subsidios de desempleo, para una pensión, un reembolso médico, o simplemente para activar una nueva opción en un contrato de telefonía móvil.

Todos estos procesos se parecen porque afectan a decisiones complejas basadas en múltiples fuentes de información. En la búsqueda de mejoras de la productividad, las compañías tratan de satisfacer todas las peticiones del cliente más rápida y fluidamente a través de la automatización de los procesos implicados.

Adoptar el BRM en un contexto de BPM aumenta la flexibilidad y permite a los usuarios del negocio gestionar directamente las propias políticas de la empresa.

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